LONDON CALLING

JUEGO DE ROL EN UN MUNDO POSTAPOCALÍPTICO

MIS CINCO FAVORITOS

Esta lista de juegos de rol no pretende ser objetiva, se trata de cinco títulos que personalmente me han marcado de una manera u otra, unas veces como jugador y otras como director. Son auténticos clásicos, los cuales he tenido el placer de verlos nacer en España y con los que he pasado tardes inolvidables junto a algunos de mis mejores amigos. Aquí van:

Dungeons & Dragons (1985): hace ya más de treinta años que la editorial Dalmau Carles Pla tradujo la famosa caja roja de D&D, aunque a mis manos llegaría unos cinco o seis años después. Realmente nunca llegamos a meternos de lleno en el universo de D&D porque el tener que comprar manuales del jugador, del máster, de monstruos, etc. nos parecía un coñazo aparte de un desembolso que con doce años aún se nos quedaba un poco grande y secundario al lado de cosas como el tabaco o el alcohol. El caso es que el manual del jugador fue el primer material de rol que cayó en mis manos en forma de fotocopias grapadas, yo creía erróneamente que aquello era un juego de rol completo y lo leí y lo releí montones de veces tratando de comprender todo aquello. Aquel manual “pirata” me hizo captar la idea principal del rol: crear unos personajes e imaginar un escenario donde correr aventuras fantásticas, y para ello sólo necesitaba aquellos papelotes mal grapados, unos dados y algunos amiguetes, ¡las posibilidades eran prácticamente ilimitadas! Mi mente absorbió todos aquellos conceptos y aquel tipo de entretenimiento fantástico entró para siempre en mi vida.

 MechWarrior (1990): la primera versión de MechWarrior fue publicada en 1986 por FASA Corporation pero no fué hasta 1990 cuando se publicó en España por la editorial también barcelonesa Diseños Orbitales. Fue el primer juego de rol que vi en mi vida, lo traía un buen amigo mío debajo del brazo y yo no tenía ni idea de lo que era aquello, aunque él se empeñaba en explicarme cómo se jugaba diciéndonos que si en este tipo de juegos podías hacer lo que quisieras, que si sólo necesitabas unos dados y el libro aquel lleno de cosas raras, que si se jugaba con la imaginación… Llegamos a jugar partidas bastante buenas aunque la mayoría de las veces se empantanaban y se hacían extremadamente lentas, sobre todo cuando entraban en escena los Mech, debido a que el sistema era algo complicado y hubo no pocas ocasiones en las que los jugadores que no estábamos involucrados en la acción nos aburriamos bastante y se no iba el hilo y las ganas, llegando a completar muy pocas aventuras. De cualquier modo con MechWarrior empezó todo para mí, fue el inicio de un amor que, aún con sus altibajos, perdura desde hace más de veinte años y me temo que seguirá siendo así.

Strombringer (1990): publicada por la editorial barcelonesa Joc Internacional en 1990, Stormbringer usaba el sistema Basic Role-Playing para transportarnos al mundo de Elric de Melniboné, el albino maldito creado por el escritor londinense Michael Moorcock. Fue el primer juego de rol que con el tiempo llegué a comprender y dominar lo suficientemente bien como para tener a mis amigos detrás de mí suplicándome para que preparase una aventurilla, aunque fuese corta. Me llevó mucho tiempo y trabajo preparar las aventuras y las campañas, pero realmente mereció la pena porque mi grupo de juego por aquel entonces ya era más maduro y dinámico y pudimos sacarle todo el jugo al juego. Han pasado casi veinte años desde aquellos tiempos y hoy en día sería impensable preparar aquellas partidas con el mimo con que fueron creadas entonces. Con Stormbringer pasé probablemente los mejores momentos frente a un libro de rol y estoy seguro de que mis amigos también estarán de acuerdo en esta afirmación. Muchas de las aventuras y campañas que jugamos aquellos días fueron tan buenas y tan divertidas que siguen grabadas en mi mente como si se tratase de una buena película.

La Llamada de Cthulhu (1988): fue el segundo juego de rol en ser publicado en España, así como el primero en ser publicado por Joc Internacional. La Llamada de Cthulhu fue uno de los muchos juegos que pululaban por la calle por aquel entonces junto a Señores de los Anillos, Paranoias, Stormbringers o Dungeons & Dragons. Lo cierto es que aquel libro transmitía algo especial con aquel formato en tapa dura tan bonito y su hermosa portada. En mi opinión, jugando con un buen director que se curre una buena aventura y que sepa transmitir a la partida una auténtica atmósfera LovecraftianaLa Llamada de Cthulhu es el mejor juego de rol jamás escrito. Nuestras partidas de La Llamada eran muy solemnes y oscuras, solíamos jugar en otoño o invierno con la lluvia golpeando con fuerza en los cristales, lo cual daba una ambientación indirecta inmejorable a aquellas reuniones. Todos fumábamos en nuestra adolescencia, así que allí estábamos todos los colegas en una acogedora habitación con luz tenue, llena de humo y pasándolo pipa. Así nos pasamos prácticamente toda la década de los 90: tabaco, alcohol, discotecas y juegos de rol.

Star Wars D6 (1990): fue el primer juego de rol ambientado en el universo de Star Wars. La primera versión en inglés fue editada en 1987 de la mano de la extinta West End Games, pero fue Joc Internacional (una vez más) la que nos trajo la primera edición en castellano. El sistema D6 se caracterizaba por su fluidez y eficacia, haciendo de Star Wars D6 una buena elección para iniciarse en los juegos de rol. En el año 2000, Wizards of the Coast lanzó su propia versión del juego con el sistema D20 con el mismo nombre que el antiguo, por ese motivo los jugadores han decidido llamarlos D6 y D20 respectivamente para poder diferenciarlos, además el juego de rol de Star Wars ya tiene de por sí una extensísima cantidad de material oficial y no oficial para enriquecer el manual original, por lo que se hace muy necesario diferenciar manuales y versiones para no perderse entre tanta información. Mis experiencias jugando al viejo Star Wars si bien no fueron muy numerosas, sin duda fueron tremendamente divertidas; todo el grupo de juego éramos fans de la saga desde nuestra infancia, por lo que nos metimos de lleno en la atmósfera del juego. A pesar de tener un sistema de juego sencillo, nuestro director no tenía demasiada fluidez con las reglas y hacía que nuestras partidas fuesen más una serie de discusiones sobre reglas que juego real, y eso hacía que perdiésemos el hilo poco a poco. Creo que pudimos sacarle más jugo a este gran juego, pero por aquel entonces no se preparában demasiado bien las partidas, la gente simplemente decía “¡vamos a jugar a rol!” como quien se pone a jugar al parchís, escogíamos el juego que nos apetecía y nos poníamos todos alrededor del libro a hacer personajes y preparar la partida de manera improvisada, por lo que nada más que aparecía una situación comprometida, el director se ponía a ojear y ojear los manuales durante largo rato mientras los demás discutiamos sobre la partida. A pesar de la improvisación y de los verdaderos maremágnums de hojas, dados y lápices que se formaban alrededor nuestro, pudimos llevar a buen puerto varias partidas cojonudas.

 

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Esta entrada fue publicada en 21 marzo, 2017 por .

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